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noticias


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Nuevos horizontes y desafíos
El chef rosarino Damián Delorenzi emprende en estos días un camino distinto, con nuevos horizontes y desafíos, que lo alejan de su puesto como Chef Ejecutivo en el Ros Tower, pero que siguen firmemente estrechados con la gastronomía.
El chef rosarino Damián Delorenzi emprende en estos días un camino distinto, con nuevos horizontes y desafíos, que lo alejan de su puesto como Chef Ejecutivo en el Ros Tower, pero que siguen firmemente estrechados con la gastronomía.

Cuando me lo dijo no dejé de sorprenderme: Damián Delorenzi deja su puesto en el hotel Ros Tower de Rosario. En estos años hablar de uno era como hablar de lo otro también, dos identidades que forjaron juntas un estilo gastronómico único en esta ciudad. Desde el restaurante del Ros Tower muchas historias nacieron y se vivieron.

Damián Delorenzi nos recibió para contarnos acerca de su partida del Ros Tower, sus trabajos diarios y sus nuevos proyectos, para los cuales apuesta gran energía y mucho tiempo.

― ¿Cómo tomaste la decisión de dejar de trabajar en el Ros Tower?

― En abril cumplí 5 años en el Ros Tower, entré en 2007 y me voy en 2012. Fue una decisión que fue madurando internamente. Cuando yo trabajaba en Buenos Aires quería volver a Rosario, y no encontraba mi lugar. Justo abría el Ros Tower y me gustó la posibilidad: trabajar en hotelería, en un cinco estrellas. A los tres meses entré a trabajar aquí, con una gran posibilidad: la de poder ser, con solo 22 años, Chef Ejecutivo. Yo eso no me lo olvido más. Aquí viví cosas lindas y algunas no tanto, como en todo trabajo. Yo sé que al Ros Tower yo le dí mucho, y ellos también me dieron mucho a mí, fue algo mutuo.

― ¿Te costó mucho tomar esa decisión?

― En el Ros Tower me pude desarrollar, y yo a eso lo valoro mucho. Después llegaron el programa de Televisión (Pasión por las brasas), la Fundación Rosario Cocina Ideas, llegaron los medios, la creación de eventos sociales, los viajes, todas estas cosas que se me dieron también por estar en el hotel. Y estas cosas comenzaron a no ser tan compatibles con mi puesto de trabajo en el Ros Tower. Cuando trabajás en un  hotel tenés que comenzar funcionar a las 10 de la mañana, e irte a las 10 de la noche.  Y esto fue lo que comenzó a impulsar mi retiro del Ros Tower. Cumplí una etapa, y la decisión fue cerrarla de la mejor manera. Tal vez hoy el hotel necesita otras cosas y yo también.
Por eso me senté con el directorio, les planteé el tema y me apoyaron. 
Creo que uno siempre queda vinculado, la posibilidad de que en algún momento pueda venir al Ros Tower a hacer algún menú especial sigue estando.

― ¿Cuáles crees que fueron los mayores aportes que tuviste desde el Ros Tower, y qué aportaste vos a este espacio de Rosario?

― El mayor aporte que me dio trabajar en el Ros Tower fue poder estar en contacto con el cliente, y es el cliente quien te posiciona. Un buen cocinero, si no tiene un espacio para darle de comer a alguien y que la gente pruebe lo que hacés. Y lo transmite en el boca a boca. Por eso hay que tratar de hacer las cosas bien.
También agradezco todo el apoyo incondicional que me dio el Ros Tower para expresarme aquí adentro siempre como yo quise, siempre trabajando en equipo.

― Como por ejemplo el apoyo que tuviste para presentar un menú de vanguardia, con algo de cocina molecular, que fue algo de riesgo en Rosario.

― Sí, me apoyaron en todo momento, todos. Desde Gustavo Grande, quien es el gerente del Ros Tower, que fue una de las personas que me ayudó siempre a saber dónde estaba parado. Y también el directorio del hotel, que también me brindó un gran apoyo. Y la realidad estaba en la mesa después, también al estar con la gente afuera de la cocina. A mí todo eso me sirvió.

― ¿Cuáles son tus planes a futuro? Seguís con la televisión, con los eventos especiales. ¿Planeás seguir vinculado a la hotelería?

― Tocaste un tema clave. Esto pesó mucho en mi balanza a la hora de tomar esta decisión. No quiero cerrar puertas a la hotelería, pero sí quiero hoy cerrar una etapa en la hotelería. De los 10 últimos años de carrera, 7 se los dediqué a la hotelería, y fue lo mejor, porque en un hotel vos podés expresar muchas cosas. Por eso me gustó, pero siento que también hoy me agotó, porque precisa un 100% de disponibilidad. No me cansé del Ros Tower, me cansé de la dinámica de trabajo que exige un hotel.

― ¿Tenés algún nuevo proyecto en mente con respecto a la gastronomía?

― Trabajo hasta el 28 de abril en el Ros Tower, pero yo sigo trabajando como el día a día, dando cursos, con Pasión por las brasas, que cada vez me lleva más tiempo porque quiero que crezca. Yo soy conductor del programa pero también lo produzco junto a Julieta Dicapua. Después estoy también en Good Life & Cook, que me lleva mi tiempo. Estoy también muy comprometido con al Fundación Rosario Cocina Ideas, en donde a veces uno pone mucho tiempo, y eso es valioso. También sigo con la cocina de un modo más free lance, por el momento. Tengo un evento el 2 de junio en Mar del Plata, en el Costa Galana, en donde presento un menú.
Hice cinco micros para Adrián Paenza que están por salir al aire. Además estoy en el desarrollo de un proyecto que involucra un espacio para preparar comida para la gente, que esa es mi felicidad. Eso ya está en marcha.

― ¿Se puede decir algo más de este nuevo proyecto?

― Prefiero no decir mucho por ahora, es un proyecto que va avanzando pero es un proyecto aún. No me voy del Ros Tower a otro lugar, me voy a trabajar para que se dé otra cosa nueva.

― ¿Tenés alguna fecha aproximada para la concreción de este nuevo proyecto?

―  No puedo aventurar, pero yo diría que el día del amigo podés llegar a tener una sorpresa.

Su cara se ilumina con una verdadera sonrisa. Estoy segura que Damián está transitando por un camino con nuevos riesgos, y pronto volverá a sorprendernos con su firma en los platos, en algún rincón especial de Rosario.