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Tras once años cerrado, reabre el legendario restaurante Sunderland
Claudio Tedeschi, propietario del local, decidió volver a abrir empujado por el entusiasmo del chef Damián Delorenzi. Reabrirá la semana próxima. "La magia y el espíritu del lugar seguirá intacto", dijo Tedeschi.
Fue un típico almacén y boliche de marineros, de esos que no hay que pisar sin conocer el terreno; un restaurante de trampas, el punto de encuentro de la bohemia vernácula y la cita obligada para quienes visitaban la ciudad. Un incendio lo destruyó completamente en 1989 y la crisis de 2001 lo empujó a bajar las persianas. Con toda esta historia atrás, el Sunderland volverá a abrir sus puertas a principios de julio, de la mano de su último dueño, Claudio Tedeschi, y un equipo de jóvenes liderados por el chef Damián Delorenzi.

El restaurante de avenida Belgrano 2010 lleva 11 años cerrado, sin embargo lo primero que llama la atención de cualquier visitante es que permanece tal como se lo recuerda. Están el viejo mostrador de estaño, los de madera oscura, las antiguas publicidades de chapa de Fernet Branca o Martini, el piano, el libro de visitas y las cientas de postales autografiadas por comensales ilustres: de Juan Manuel Serrat a Ricardo Arjona, o de Ernesto Sábato a Eduardo Galeano; según los gustos.

La diferencia se manifiesta, apenas, por el constante ir y venir de personas entusiastas (empresarios, trabajadores, antiguos clientes, proveedores o curiosos) y seguras de que, como los gatos, el Sunderland tiene muchas vidas.

Pedazo de historia. "Sin dudas, es el restaurante de la ciudad. Sólo mirar las paredes es como recorrer la historia cultural de Rosario", lo define Delorenzi. Fue el ex chef del hotel Ros Tower, quien convenció a Tedeschi de reflotar al Sunderland junto a un "equipo de laboratorio" que se completa con Lorena Farina, encargada del servicio del salón, y Pablo Franza, de la propuesta creativa.

Con la magia intacta. En los próximos días, el restaurante entrará en obra. "Serán sólo algunos arreglos y mejoras. La magia y el espíritu del lugar, seguirá intacto", promete Tesdeschi.

El Sunderland apenas comenzó la década del 30, cuando los españoles Severino y Jose María Cal buscaron refugio por estas tierras. Y, sin alejarse mucho del puerto, levantaron el bar que ofrecía "minutas a todas horas" y cambio de dinero.

Como El Cairo, El Riel o el Rich, el restaurante guarda más anécdotas de las que se pueden contar. Y, por si le faltaran, también están las que se le fueron pegando, por ejemplo, que supo cobijar a Carlos Gardel.

Sí es cierto que durante la cena los clientes podían recibir la partida de nacimiento del Che, que fue el refugio después del show para la mayoría de los artistas que pasaron por la ciudad y el espacio donde Fontanarrosa festejó sus 50 y sus 60.

En el 89, un incendio destruyó el edificio. Pero fue la crisis de 2001 lo que le dio su última estocada. En poco más de un mes, sus mesas volverán a llenarse. Y el local seguirá escribiendo su historia.